El éxodo de la ciudad hacia el este o breve historia de las urbanizaciones de Caracas a partir de 1928 – Parte 2

«Questa è la storia di uno di noi,
anche lui nato per caso in via Gluck,
in una casa, fuori città,
gente tranquilla, che lavorava.
Là dove c’era l’erba ora c’è una città,
e quella casa in mezzo al verde ormai,
dove sarà?.»

Il Ragazzo della Via Gluck – Adriano Celentano (1966)

 

 

A continuación, presentamos la segunda parte de una investigación centrada en los inicios de la ciudad contemporánea venezolana. Específicamente de su capital, Caracas, la odalisca dormida. Quiere ser de alguna manera una mirada panorámica de un paisaje enorme que aún está descubierto a medias. Desentrañándolo entonces desde dos puntos de vista, uno las esferas políticas y económicas, ya revisadas en la primera parte y ahora, desde las esferas culturales y sociales. De esta manera queremos corresponder a lo que creemos debe ser la visión de la historia de la arquitectura y urbanismo de la modernidad, una visión que presente las relaciones complejas de sus personajes y hechos.

PARTE 2 – ESFERAS CULTURAL Y SOCIAL

La Florida Col.Caracas documental. Biblioteca Nacional Archivo Audiovisual. Col. Fotografía.

Como revisamos en el apartado anterior, se dio un aumento de la escogencia de los sectores finales de la venta por parte de los promotores, o entes urbanizadores privados, que daba como resultado algo que preocupa a Di Pasquo en su trabajo investigativo (1985). La segregación de la sociedad (especialmente visible en la caraqueña, nuestro caso) a partir de estos desarrollos. Creando dinámicas urbanas y de ocupación del territorio nuevas hasta el momento. No por el hecho que la segregación no existiera antes, más bien, estaba enraizada en nuestro ADN colonial, si no que dio pie a constructos novedosos de simultaneidad y contraste.

 

 

Varias formas de vida se dieron al mismo tiempo, con propuestas propias de ocupación del territorio y tipologías residenciales. Nace una clase media urbana (Landa, s/f) relacionada especialmente a la tercerización de la economía. El deslastre del sector primario permitió el crecimiento del comercio y del servicio en núcleos reconocidos ya por ser álgidos en administración, producción o exportación. Atrayendo de forma similar a como pudo haber ocurrido en el Renacimiento europeo, una población con nuevas relaciones de mercado y nuevas tipologías que conformarían a la burguesía.

Club La Florida, Caracas

Una de las soluciones no fue muy lejana del palacio urbano, la tecnología permitiría crecer en altura con apartamentos, pero esto no sería aún popular, más bien las tipologías de casas urbanas no cambiaron demasiado sino siguieron el esquema de medianeras con patios. Esta sería también la tipología existente que se adaptaría según las necesidades de las clases más bajas que se agolpaban cada vez más en el centro de la ciudad, subdividiendo y tugurizando estructuras para albergues multifamiliares. Esto se daría en simultaneidad y conjunto con la improvisación de refugios en los millones de metros cuadrados de tierras ociosas en las laderas de cerros y cuencas de quebradas y ríos, que sobraban en la capital.

 

     Este advenimiento de la tipología de barrio y la tugurización de la vivienda tradicional en el centro son consecuencias directas de tres movimientos demográficos que congestionarían las grandes ciudades venezolanas. El primero es el llamado y conocido éxodo campesino. La negligencia en la que fue dejado el sector agroindustrial y el crecimiento de los latifundios crea otro éxodo para nuestra investigación, el de poblaciones asociadas a estas actividades de agricultura y cría hacia las ciudades con más posibles oportunidades en los nuevos sectores.

 

El segundo, es el surgimiento de una clase obrera relacionada principalmente con la incrementación del gasto público. El crecimiento poblacional alarma de cierta manera al Estado, el cual se permite hacer contrataciones masivas de mano de obra no calificada, en pésimas condiciones de salud y educación, para inyectar capacidad en el sector de la construcción. El tercer ítem es el fortalecimiento del sector asistencial por parte del Estado, estos esfuerzos (aún de bajo perfil en los años 20) disminuyen las tasas de mortalidad de todos los tipos, permitiendo un crecimiento demográfico exponencial.

Con esta consolidación de una clase obrera y una clase media se creía matar dos pájaros de un tiro. Pero el hecho que esta población trabajara para permitir la realización de nuevos desarrollos urbanos y el movimiento de mercancías y bienes de todo tipo, mientras que estos sectores y urbanizaciones no eran dirigidos para ellos sino para sectores más pudientes, acentuaría las diferencias sociales. La ciudad, las quebradas y los cerros se llenaban progresivamente de gente, mientras que los que podían huir de este caos era bienvenidos en los nuevos desarrollos suburbanos. Esto plantea otro éxodo, el de los sectores altos de la propia ciudad.

    Éxodo que sólo fue posible por otro derivado de la explotación petrolera, el automóvil. Como hablamos, el movimiento de mercancías y la importación de tecnologías fue permitida por el gobierno gomecista, esto permitiría el auge del tráfico vehicular en la ciudad a niveles que incluso se debieron normalizar los sentidos de las calles y crear estaciones de servicio y garajes de mantenimiento. Era una nueva velocidad y comodidad de traslado para las clases pudientes que podían entonces vivir o estudiar en las afueras de la ciudad mientras que los negocios seguían residiendo en el centro de la ciudad.

 

La urbanización La Florida sin el vehículo no hubiera sido posible, su lema publicitario era “a siete minutos de la Plaza Bolívar”, tiempo que fue efectivamente cronometrado por la familia Roche en un viaje experimental (Roche, 1967). Las distancias comenzaron a preocupar menos y el vehículo fue progresivamente perdiendo su halo de lujo para ser un bien de primera necesidad. Esto proponía una total libertad de creación en las urbanizaciones, que no necesitaban acoplarse a tramas y tipologías urbanas tradicionales, mientras que el centro perdía el interés residencial y ganaba aún más en administrativo y comercial.

     El automóvil y el petróleo traían consigo también el interés extranjero, que no habíamos mencionado anteriormente para no alejarnos del centro de nuestra investigación. Pero es un hecho que había una doble visual entre países del mundo y Venezuela. Francia había sido en el siglo XIX el ícono de una sociedad desarrollada, esta admiración sería trasladada por intereses económicos a Estados Unidos y políticos, a España. Lo de mirar a la madre patria está fuera de reflexión, se quería hacer un acercamiento al pasado colonial dejado de lado.

Esta querencia con la antigua metrópolis sería simultánea con el interés por el país de donde provenían la mayoría de las compañías explotadoras e importadoras de petróleo que trabajaban en el país. Estas relaciones no sólo eran beneficiosas económicamente, sino que también llegaron a importar con mercancías y tecnologías nuevas formas de vida, así como sucedió con el automóvil. El cine, los cócteles, la democracia, el marxismo, las zarzuelas y el Charleston vinieron todos en ese mismo intercambio sin que muchos se dieran cuenta y mientras pocos capitalizaban sus beneficios.

       Y a pesar que se interprete este momento histórico como uno de silencio y estatismo, la vida cultural en la Caracas de inicios de siglo era bastante rica. Obras de Wilde, D’Annunzio, Shakespeare y Calderón de la Barca, óperas como El Barbero de Sevilla y Lucia de Lammermoor eran traídas por compañías extranjeras a los teatros de las principales capitales. Mientras que escritores y poetas locales como Andrés Eloy Blanco, Antonio Arráiz, Ramos Sucre, Teresa de la Parra y Paz Castillo eran reconocidos por sus coetáneos ya consagrados como Uslar Pietri, Vallenilla Lanz, Gallegos y Gil Fortoul. Proyectos impensables anteriormente, logran ser consolidados por sus autores como la Orquesta Sinfónica de Venezuela, los Museos de Bellas Artes y Ciencias o la película La Trepadora (Gómez, 2000).

      La vida se tornó también más pública, a pesar que Caracas había perdido ya su carácter pueblerino y las caras que se veían en la calle eran siempre desconocidas. Existían para esta nueva vida lugares que seguían la segregación dada en el día a día como los clubes con sus salones y zonas deportivas. Mientras que otros como el cine, el epítome de la importación del modelo cultural estadounidense, lograba albergar en sus salas gentes provenientes de todas las clases sociales. Estos nuevos tipos se concentraban mayormente en el centro de la ciudad, junto a grandes almacenes, mueblerías, confiterías y pasajes (Di Pasquo, 1985). Dejando finalmente atrás el carácter residencial del centro de la ciudad.

El éxodo de una sociedad de sus propias costumbres.

Ver también: El éxodo de la ciudad hacia el este o breve historia de las urbanizaciones de Caracas, Parte 1

BIBLIOGRAFÍA

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Caracas 1936 (datado como 1938) – Ministerio de Obras Públicas / Dirección Cartografía Nacional

Plano de Caracas (1946) – Ministerio de Obras Públicas / Departamento de Cartografía Nacional

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