¿Qué hay en el Esequibo?

El Esequibo es Venezolano, 1982
El Esequibo es Venezolano, 1982

      Hemos hablado mucho del Esequibo y por eso no dejo de recordar cuando era niña y veía en mi libro de primaria, en la sección de geografía, ese inmenso espacio, similar a la cola de un caballo  con el ostentoso rotulo de “zona en reclamación”, yo suponía, en mi maravilloso obscurantismo infantil, que ese era  el lugar al que uno se dirigía cuando debía reclamar algo, supongamos referente a los servicios públicos o los seguros, cualquier cosa que implicara un papeleo engorroso.  Y creo que no me equivoqué en relación a lo engorroso.

     Con frecuencia  hablamos del Esequibo y tendemos a imaginarnos una zona agreste y vacía, esto ocurre porque en la concepción de nuestro mundo, realmente está vacía y ese vacío se produce porque un desconocimiento sostenido crea en nosotros una idea de lejanía; si consideramos otro espacio geográfico, digamos Mérida, aun cuando usted nunca haya estado allí,  ese estado, Mérida,  pertenece a su concepto de país que deviene de toda la incorporación cultural que se ha hecho para que usted lo haga formar parte de su nacionalidad.

      Entonces ¿qué es el Esequibo para nosotros?

Puerto Kaituma, Esequibo
Puerto Kaituma, Esequibo

  Determinemos que el Esequibo es una región de 159.542 km², para que tengamos una proporción el Estado Bolívar tiene una extensión de 238.800 km² mientras que el Estado Miranda tiene una extensión de 7.950 km².  Se considera que pertenece a Venezuela desde la constitución de 1811 donde se señala que la frontera oriental de Venezuela será definida por el curso del río Esequibo.

     El Esequibo como territorio, es casi la parte central del Escudo Guayanés,  las formaciones más antiguas de la tierra se encuentran allí, algunos especialistas como A. Weneger  afirman que el Escudo Guayanés fue parte del continente  “Gondwana” uno de los dos fragmentos de  “Pangea”,  durante la era arcaica en el  periodo precámbrico hace aproximadamente 4.500 millones de años, (recordemos que hemos establecido que la tierra se formó hace 4.600 millones de años).  Pero además de ser una gran reliquia geológica cuyo punto más alto es el Roraima,  y fuente de incontables recursos naturales como el petróleo e hídricos como, por ejemplo, el río Esequibo  ¿por qué nos tendría que importar?

El Nacional, 1965
El Nacional, 1965

  La población de la Guayana Esequiba, los guyaneses, es de aproximadamente 119295 personas según el censo realizado en el año 2002  por el Instituto Nacional de Estadística, INE, esta población se encuentra conformada por criollos y numerosos grupos indígenas como los warao, entre otros, que hacen su vida en el Esequibo.

      El Esequibo tiene los mismos problemas que tiene el resto de Venezuela. El agua potable   deficiente, al igual que otros servicios sanitarios, abunda el dengue, la hepatitis  y la tuberculosis.  La oficina más cercana del Esequibo del Servicio Administrativo de Identificación Migración y Extranjería SAIME queda en el Delta del Orinoco,  al igual que la oficina del Consejo Nacional Electoral CNE, y la oficina  del SENIAT.

     ¿Verdaderamente “El Esequibo es nuestro”?  Poseer algo, en este caso un territorio no puede conseguirse sólo por eslogan o por decretos, de esa forma no es más que la aspiración pretenciosa del niño que desea el juguete que antes ignoraba porque otro niño lo miró con deseo.  Por lo que tratar de estimular la defensa y el resguardo de un territorio que desconocemos es una absurda exigencia.

    La pertenencia, al igual que el poder, es algo que se ejerce, no sólo que se enuncia, tampoco se trata de un mero conocimiento geográfico, es más bien, la incorporación de una cultura regional a una cultura nacional, de esa forma se afirma la consciencia que podamos tener unos de otros de este lado del río Esequibo, se trata de forjar una pertenencia como nacionales, de formar un gentilicio común, de alguna forma una identidad a la que arraigarse. Desconocernos unos a otros forma parte del gran proceso de desfragmentación nacional, convertirnos en islas remotas unas de otras cuya única sobrevivencia  se sostiene en un lejano lugar adoptivo.